Durante muchos años fui una niña seria. Una adolescente responsable. Una hija obediente. La verdad es que durante la primer parte de mi vida viví deprimida sin saberlo. Luego hubo un quiebre, llegó la euforia, adrenalina, irresponsabilidad, falta de adecuación. Para cuando esta segunda etapa terminó ya tenía edad suficiente para entender que era lo que realmente me pasaba. Empecé terapia, traté de evitar los extremos, formé una pareja estable que me ayudó mucho, logré la elección de una carrera. Hoy creo que soy otra persona, pienso distinto, me veo diferente, y sin embargo... estoy en la misma. Voy y vengo de la depresión a la ansiedad, se como debería manejarlo pero en la práctica no funciona tan bien como en la teoría. Ya no tengo a alguien a mi lado para que me ayude a darme cuenta cuando me paso de rosca. Eso hace todo mucho mas dificil. En mi casa no tengo un entorno tranquilo como para mejorar sola y de a poco. Y si.. la terapia es mucho, pero no suficiente.
A veces me canso, a veces quiero vacaciones de mi misma. A veces lloro, sin razones aparentes. Pero es eso, el cansancio. A veces me pongo muy ansiosa y sin razones aparentes. Pero es eso, el cansancio.
A veces, mi cabeza descansa y puedo ser yo, sin ansiedad, sin depresión. Puedo entenderme, vivir, disfrutar, hacer lo que tengo que hacer. A veces.
Son las menos de las veces.
Pero la manera en que disfruto esos momentos es inexplicable. Con tener medio día así es suficiente para soportar meses de ansiedad o depresion.
La vida es bella, solo hay que aprovechar los momentos en los que podemos sentirla.
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